Los clínicos deben considerar el tipo y nivel de dolor, la complejidad del ejercicio y los gastos de desplazamiento al prescribir ejercicios de rehabilitación en clínica con el objetivo de garantizar la mejor adherencia y participación de los pacientes con artrosis de rodilla.  Es la conclusión a la que han llegado las universidades de Bayero (Nigeria) y KwaZulu-Natal (Sudáfrica) tras analizar los casos de 70 pacientes, con una edad media de 62,4 años, remitidos a fisioterapia por su artrosis.

Según recoge el estudio, publicado en la revista europea Fisioterapia, la rehabilitación se basó en ejercicio aeróbico con cicloergómetro, fortalecimiento con mancuernas y banco de cuádriceps o estiramientos durante sesiones de 30 minutos, 3 veces por semana, durante más de 5 semanas. Su adherencia al ejercicio se cuantificó mediante un cuestionario sobre los diferentes factores de influencia y la Escala Autoadministrada de Adherencia a la Fisioterapia (SRSAP).

En el grupo de ejercicio aeróbico se logró una adherencia del 80%, mientras en el grupo de fortalecimiento fue del 71% y, en el de estiramientos, del 49%. “La participación y adherencia de los pacientes de artroris al ejercicio en clínica constituyen un reto”, dicen los autores; quienes identificaron el nivel educativo y la reducción progresiva del dolor como factores positivos de influencia y el aumento del dolor, el olvido de los ejercicios y los gastos de desplazamiento al centro, como negativos.