La embolización arterial acaba de incorporarse al Complejo Hospitalario de Toledo como alternativa terapéutica para tratar el hombro congelado, un síndrome caracterizado por un cuadro de inicio brusco de limitación progresiva de la movilidad, tanto activa como pasiva, en la articulación citada. Se trata del segundo centro español donde se realiza este procedimiento mínimamente invasivo.

Según ha informado la Consejería de Sanidad de Castilla-La Mancha, entre el 2 y 5% de la población entre 50 y 60 años padece el síndrome de hombro congelado, que afecta más a hombres. La patología se trata de manera integral en el servicio de rehabilitación, abordando tanto el dolor como la movilidad a través de medicación, infiltraciones, cinesiterapia o ejercicios. En algunos casos, estas opciones no funcionan.

Para evitar intervenciones invasivas, el centro ha incorporado la embolización arterial para tratar el hombro congelado; una técnica mínimamente invasiva de la que ya se han beneficiado 2 pacientes con muy buenos resultados, tal y como ha señalado Carlos Lanciego, responsable de la Unidad de Radiología Intervencionista del Hospital de Toledo.

La técnica consiste en acceder con un catéter por la arteria femoral hasta llegar a la arteria subclavia-axilar del hombro afectado para estudiar las ramas que irrigan la articulación del hombro, que son aquellas afectadas por la inflamación crónica del mismo, y seleccionar las que se van a taponar con una emulsión de antibiótico y contraste yodado que forma pequeños cristales.

De esta forma, se trata la zona inflamada con exceso de vasos anómalos, lo cual elimina los síntomas clínicos en los días posteriores. El paciente recibe el alta al día siguiente y reinicia un programa de rehabilitación intensiva en los 2-3 días posteriores, en el que participan un numeroso grupo de profesionales.  A esto le siguen revisiones periódicas en consulta externa.

La embolización arterial para hombro congelado tiene su origen en trabajos realizados por un grupo japonés, así como en los casos presentados en España por el doctor Oscar Balboa, radiólogo intervencionista de León. A partir de ahí, Carlos Lanciego y Juan José Ciampi diseñaron un protocolo de trabajo junto a las doctoras Angustias Marquina y Ana Puentes para seleccionar pacientes candidatos al procedimiento.

“La excelente labor de los profesionales de Enfermería, de los técnicos de Radiología, auxiliar, celador, anestesista, dado que se requiere sedación para las 2 horas en las que se prolonga la intervención, y del equipo de Farmacia Hospitalaria y de la Unidad de Corta Estancia, donde permanece el paciente 24 horas, para conseguir el éxito de este nuevo procedimiento intervencionista”, ha destacado Lanciego.