La utilización de la magnetoterapia ha demostrado ser eficaz para tratar la epitrocleitis o codo de golfista, según apunta la investigación de un equipo de fisioterapeutas. Los expertos explican que la magnetoterapia aumenta el riego sanguíneo de la zona afectada, siempre que se aplique con baja frecuencia y alta potencia. Esta terapia produce un ligero aumento de la temperatura y de la circulación, lo que disminuye el dolor de la lesión.

Los fisioterapeutas apuntan que la magnetoterapia posee un efecto antiinflamatorio que alivia y reduce al epitrocelitis. “La magnetoterapia consigue actuar sobre el síntoma dolor por múltiples caminos, la baja frecuencia ha demostrado un potente efecto antiinflamatorio y por ello una liberación de la presión en la que se encuentran los tejidos dañados”, escriben los autores de la investigación.

La magnetoterapia reduce la presión mecánica que se ejerce sobre el tejido nervioso nociceptor, según explica el trabajo. Del mismo modo, la terapia provoca un efecto de relajación muscular. Los autores concluyen que la magnetoterapia es un instrumento muy eficaz dentro del arsenal terapéutico para la rehabilitación de esta lesión, “ya que actúa sobre el síntoma dolor, que es uno de los que más preocupa a los pacientes”.

No resolver el síntoma dolor es una de las principales causas por las que el paciente abandona el tratamiento terapéutico, indican los fisioterapeutas. Los autores indican que, a la hora de aplicar el tratamiento, se debe colocar los solenoides de modo que envuelvan toda la articulación del codo.

“La magnetoterapia funciona en la epitrocleitis porque se produce un movimiento de las sustancias que se encuentran bajo su influjo, ya sea sangre, linfa o cualquier tejido mínimamente hidratado capaz de responder al campo magnético”, explican los autores. Los cambios no se detienen la superficie de la piel, ya que una de las ventajas de la magnetoterapia es su gran capacidad de profundización, apunta el equipo.