Los infartos de miocardio tienen peor pronóstico entre las mujeres, ya que lo sufren a una edad más avanzada que los hombres y acuden con menor frecuencia a los programas de rehabilitación, según el informe Síndrome coronario agudo en mujeres y hombres en España que ha elaborado el Hospital Universitario Ramón y Cajal en colaboración con la Fundación Mapfre. Según recoge la agencia EFE, entre los objetivos del informe está la sensibilización social en torno al infarto femenino.  

Tras analizar los casos de 1.056 pacientes (307 mujeres) que sufrieron infarto de miocardio, los investigadores concluyeron que ellas sufrían los episodios hasta 7 años más tarde y se sometían a rehabilitación con un 70% menos de frecuencia que sus homólogos masculinos. Además, según los datos recogidos en una decena de hospitales de 8 comunidades autónomas, tanto los síntomas como los factores de riesgo difieren entre sexos.

En el momento del infarto ellas suman un mayor número de problemas de salud como diabetes, colesterol o hipertensión, mientras entre los factores de riesgo masculinos destaca el tabaquismo o el consumo de alcohol. Ellos refieren dolor en el centro del pecho, pero las mujeres describen el infarto de miocardio con síntomas como palpitaciones, falta de aire o irradiación del dolor.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) de 2016, uno de cada 3 hombres y una de cada 4 mujeres fallecen por esta causa. “La literatura médica apunta a que las mujeres con infartos se benefician menos frecuentemente que los hombres de los tratamientos que mejoran el pronóstico”, añade Maria Plaza, residente de Cardiología y coautora del informe.

Aunque los investigadores no han logrado definir las causas, los datos muestras el 91,5% de las mujeres recibe un estent tradicional y el 67,8% un estent que libera fármacos a nivel local y evita obstrucciones, frente al 95,6 y el 75,4% de los hombres, respectivamente. Estas diferencias, apunta Plaza, “pueden explicarse más por factores médicos que por una cuestión de sexismo”, ya que, por ejemplo, no existen tantas diferencias en la prescripción farmacológica.

No es el caso del tratamiento relativo a la rehabilitación, al que acude el 33,9% de los afectados hombres y el 19,9% de mujeres. “La mujer es una experta en cuidar pero no  en cuidarse”, reflexiona José Zamorano, jefe del servicio de Cardiología del Ramón y Cajal. “Muchas pacientes dicen que no tienen tiempo para acudir a estos programas” que, por otra parte, son esenciales e imprescindibles para la recuperación. “Tal vez, no van porque tienen que tirar de todo y no se ocupan de ellas mismas”, sugiere el director del Área de Proveedores Médicos de Mapfre, Ángel de Benito.