Los médicos afirman que un programa estructurado de rehabilitación funcional aplicado a la extremidad superior de la paciente aporta un beneficio a corto plazo. El estudio muestra resultados positivos de la rehabilitación temprana a la hora de prevenir complicaciones, principalmente en la fase posquirúrgica temprana.

“Podemos observar que, aunque no hay un ideal o singular programa, la rehabilitación funcional del miembro superior, realizado por profesionales competentes, ayuda a restaurar la independencia de los pacientes”, subrayan los autores.

La rehabilitación funcional también alivia el dolor y previene la manifestación de un linfedema. Los médicos apuntan que, en el caso de que aparezca un linfedema en la fase postoperatoria, el tratamiento rehabilitador reduce sus comorbilidades. El tratamiento rehabilitado brinda a las mujeres la posibilidad de llevar a cabo su día a día sin dolor y con la seguridad de estar previniendo cualquier complicación fruto de la intervención quirúrgica.

Los médicos explican que la relación entre los diferentes profesionales que trabajan en el hospital es esencial para llevar a cabo un proceso de rehabilitación temprana. “La comunicación entre los distintos especialistas es necesaria para que cada paciente reciba el tratamiento cuanto antes”. Los autores del estudio señalan que el equipo rehabilitador debe de estar en asociación con Atención Primaria.