Edgerton indica que, "aunque pasarán años antes de que los nuevos enfoques estén disponibles", cree que es posible mejorar significativamente la calidad de vida de los pacientes con lesiones en la médula a través del tratamiento no invasivo. "A las personas que están paralizadas a menudo se les dice desde que no tengan ninguna esperanza en recuperarse, pero decir eso cada vez es más ridículo”.

El año pasado, Edgerton y sus colegas, Susan Harkema y Claudia Angeli de la Universidad de Louisville y Yury Gerasimenko de UCLA, informaron de que 4 jóvenes que habían estado paralizados durante años pudieron mover sus piernas, caderas, tobillos y dedos de los pies después de una estimulación eléctrica epidural de sus médulas espinales. Ese procedimiento requiere que el estimulador se implante quirúrgicamente, se active y permanezca bajo la piel durante años.

A principios de este año, un equipo dirigido por Gerasimenko y Edgerton, junto con Ruslan Gorodnichev, de la Academia Estatal Velikie Luky de Educación Física y Deporte de Rusia, demostró que podrían inducir movimientos involuntarios en personas saludables con estimulación no invasiva. El hallazgo llevó a Edgerton a creer que el mismo enfoque podría ser efectivo para las personas con parálisis completa.

En la nueva investigación, 5 hombres recibieron una sesión de entrenamiento de 45 minutos por semana durante 18 semanas. Durante 4 semanas, los hombres también recibieron 2 dosis diarias de buspirona, un medicamento que se usa a menudo para tratar los trastornos de ansiedad.

Los investigadores colocaron electrodos en puntos estratégicos de la piel, en la parte baja de la espalda y cerca del cóccix y luego administraron un patrón único de corrientes eléctricas. Las cargas eléctricas no causaron incomodidad a los pacientes, que estaban acostados.

"El hecho de que recuperen el control voluntario tan rápido debe significar que tenían conexiones neuronales latentes, y que  las hemos vuelto a despertar", indica Edgerto.

Edgerto estudia desde hace casi 40 años cómo las redes neuronales de la médula espinal recuperan el control de la posición, paso y control voluntario de los movimientos después de la parálisis. Edgerton dijo que la mayoría de los expertos, incluido él mismo, habían asumido en un principio que las personas que estaban completamente paralizadas ya no tendrían conexiones neuronales en el área de la lesión de la médula espinal.