Según explican los autores, el trabajo pretende describir la calidad de vida de los pacientes a los 6 meses de evolución del ictus y su relación con variables sociodemográficas, clínicas y funcionales. Para ello, los investigadores se han basado en un estudio multicéntrico longitudinal de cohortes (n = 157). Los pacientes incluidos en el análisis ingresaron en la fase subaguda tras un ictus en 2 Servicios de Rehabilitación.

Los médicos recogieron los siguientes datos a los 6 meses postictus: género, edad, riesgo social, comorbilidad, disfagia, afasia, estado cognitivo, depresión y grado de discapacidad evaluado mediante el índice de Barthel modificado. Con esta información, los autores del estudio evaluaron la influencia de estas variables en la calidad de vida de los pacientes, para lo que emplearon la escala específica de calidad de vida para el ictus ECVI-38.

Los expertos describen que la media de edad fue de 70,93 ± 11,85 años, y que el paciente medio presentó una elevada comorbilidad, un bajo riesgo social y dependencia moderada. La puntuación media total de la escala ECVI-38 fue de 35,30 ± 16,17 y los dominios más afectados fueron los referentes a las actividades comunes y básicas de la vida diaria. Las variables que más se relacionan con la calidad de vida fueron el género, la afasia, la disfagia, la depresión, el déficit cognitivo y el estado funcional. El dolor de elevada intensidad estuvo presente en un 21% de los pacientes.