Los pacientes con hemodiálisis tienen un alto riesgo de complicaciones y cualquier fallo puede desencadenar un evento desastroso, según explican los expertos. Con el objetivo de conocer cuáles son los sistemas que garantizan una mayor seguridad, un grupo de investigadores del Servicio de Nefrología y de la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Vithas internacional Perpetuo de Alicante ha realizado un estudio publicado en Nefrología, la revista oficial de la Sociedad Española de Nefrología (SEN).

El principal propósito del estudio era mostrar un sistema de trabajo que fuera reproducible en cualquier unidad de hemodiálisis, de manera que se analizaran las complicaciones y fallos ocurridos durante la sesión. De esta manera, los investigadores concretarían sobre aquellas complicaciones que podrían ser consideradas como eventos adversos y que, por dicha razón, podrían prevenirse mediante la implantación y desarrollo de las medidas de mejora necesarias.

A través del estudio retrospectivo, los autores han realizado un análisis sistemático tanto de las complicaciones como de los fallos reales o potenciales subyacentes. Para ello, realizaron una evaluación de la gravedad, frecuencia y detección de dichos fallos y complicaciones a través de las gráficas de diálisis de todas las sesiones de un mes en el hospital de referencia, así como un establecimiento de las prioridades de actuación en 97 pacientes.

Más del 25% de complicaciones

La consideración de estas complicaciones como eventos adversos se basó en un consenso entre 13 profesionales y 2 pacientes. Los autores valoraron la severidad, frecuencia y detección de cada fallo real o potencial mediante el sistema de análisis modal de fallos y efectos (AMFE). Así, los investigadores detectaron que se habían llevado a cabo 1.303 sesiones de hemodiálisis en los 97 pacientes analizados, de los que, en total, se registraron 383 complicaciones (1 de cada 3,4 tratamientos).

De ellas, el 87,9% fueron consideradas como eventos adversos y el 23,7% complicaciones relacionadas con la enfermedad de base. Los investigadores observaron que los eventos adversos más frecuentes fueron la hipertensión (42,7%) y la hipotensión (27,5%) y que los relacionados con el acceso vascular se produjeron en 1 de cada 68,5 tratamientos. En total, se registraron 21 fallos en la asistencia, los cuales estaban relacionados con fallos en la aplicación de la técnica y en la administración de la medicación.

Asimismo, los autores observaron que el mayor número de prioridad de riesgo lo obtuvieron los fallos relacionados con errores en el peso, disfunción o rotura del catéter y salida de agujas. Los investigadores explican que las complicaciones de la hemodiálisis son frecuentes, motivo por el que considerar algunas como eventos adversos podría optimizar la seguridad asistencial mediante la aplicación de actuaciones centradas en la prevención.