“Aunque se entrena profesionalmente a los médicos para que puedan abordar los temas relacionados con la muerte, no debe subestimarse el ‘peaje’ emocional que implica cuidar a los pacientes en los últimos días de vida. Los doctores siempre recordarán su ‘primera muerte’ y, para muchos, hay casos difíciles que siempre rememorarán”, explica la vicepresidente del comité de ética médica del BMA.

A pesar de ello, solo 2 de cada 10 médicos consideran que existen suficientes servicios de apoyo para que los médicos puedan abordar estos problemas personales. Los investigadores resaltan que se deben poner medidas para llevar a la práctica lo que esta encuesta resalta, así como los resultados que otros estudios ya han demostrado a lo largo de los años.

En otras investigaciones se han encontrado reacciones muy diversas para que los médicos puedan afrontar el duelo por la muerte de un paciente. Algunos de ellos muestran que cada médico establece su propia forma de afrontar y lidiar esta situación a través de sus círculos personales.

Otros, a través de la participación en conversaciones médicas en las que puedan expresar sus sentimientos en relación a la muerte o en actividades en las que se sientan apoyados o que tratan el humor. De esta forma, pueden evadirse de estas pérdidas que suponen una experiencia dolorosa y traumática para el médico.

El BMA sugiere implementar medidas en el propio sistema sanitario para que este pueda suplir el vacío emocional y la falta de apoyo que encuentran en su trabajo diario y que mejor comprenden los profesionales sanitarios que comparten su misma situación.