“Con 2 radiografías semanales se puede hacer un control de calidad sobre el paciente, de manera más y más económica”, señala la institución. La unidad explica que los neonatos con enfermedades, a menudo, dependen de un ventilador para suministrar oxígeno y están conectados al dispositivo por un tubo endotraqueal de plástico. El tubo, si se desplaza o, simplemente al extraerlo, puede ocasionar daños en el paciente y las radiografías son la mejor forma de asegurarse que el bebé no ha sufrido daños.

Las radiografías de tórax pueden reducir daños, acortar la hospitalización de los bebés y prevenir posibles complicaciones. "Eso no solo ayuda a mejorar la seguridad del paciente, sino que también es un beneficio adicional para el sistema de salud debido al ahorro significativo", apunta la unidad. El personal de NICU evaluó cuántas radiografías de tórax se realizaban por día de paciente antes y después del cambio de protocolo, una vez este se aplicó a todos los recién nacidos intubados cuyo estado de salud era estable.

Los recién nacidos habían experimentado una media de 0,45 radiografías de tórax por día. Después de la introducción del nuevo protocolo, esa cifra descendió a 0,23 radiografías de tórax por día. Cuando el protocolo comenzó en julio de 2015, el gasto mensual de rayos X de la NICU era de 289.520 dólares. Para fines de 2015, los gastos mensuales por rayos X habían bajado a 159.424 dólares, lo que resultó en casi 1,6 millones de dólares en ahorros anuales.