El trasplante renal sin transfusión sanguínea es posible, siempre y cuando se sigan unos estrictos protocolos de actuación. Así lo confirma un estudio de los servicios de Nefrología, Urología y Medicina Intensiva del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla de Santander, en el que se evalúa la experiencia con varios testigos de Jehová. Los resultados se presentaron en el último Congreso Nacional de la Sociedad Española de Nefrología (SEN).

Tal y como explican los autores, los testigos de Jehová aceptan el trasplante renal y de otros órganos, pero se niegan a recibir transfusiones de sangre o hemoderivados, lo cual incrementa el riesgo quirúrgico. Esto hace que en muchos centros sean rechazados para pacientes; en otros, sin embargo, se buscan alternativas a la transfusión sanguínea para poder realizar la intervención con seguridad.

El trabajo recoge los resultados de 8 casos de trasplante renal de donante cadáver realizados a testigos de Jehová en el Hospital Marqués de Valdecilla. El 75% eran mujeres y todos habían recibido hemodiálisis como tratamiento renal sustitutivo. Ninguno aceptaba trasfusiones, autotrasfusiones o plasma fresco congelado. 5 aceptaban el uso de recuperador de sangre y uno hemodilución preanestésica.

Los valores medios de hemoglobina con carácter previo a la cirugía, 24 horas tras la misma y en momento del alta hospitalaria, fueron de 12,6, 10,8 y 11,4 g/dl, respectivamente. El tratamiento de la anemia postrasplante se realizó de forma satisfactoria mediante eritropoyetina y hierro. Respecto a las complicaciones:

  1. Tres pacientes presentaron hematoma perirrenal, uno de los cuales necesitó reintervención quirúrgica por shock hemorrágico donde aceptó trasfusión de rescate.
  2. Un paciente presentó trombosis del injerto a las 48 horas, llevándose a cabo trasplantectomía.

Durante el seguimiento, se perdieron 2 injertos como consecuencia de una nefropatía crónica a los 3,9 y 11,9 años. Los otros 5 injertos continúan funcionantes en la actualidad, con unos valores medios de creatinina de 1,1 mg/dl, filtrado glomerular de 56,0 ml/min y proteinuria de 660,4 mg/24 horas. Con estos datos, los autores consideran que “pueden realizarse trasplantes renales sin transfusión sanguínea en testigos de Jehová bajo protocolos estrictos de actuación, con resultados evolutivos y de supervivencia aceptables comparables al resto de trasplantes”.