Científicos de la Universidad de Bond (Australia) han evaluado los efectos de la intervención temprana por movilización o ejercicio activo, en pacientes adultos de la unidad de cuidados intensivos (UCI), en comparación con la atención habitual o una intervención tardía, en cuanto a la mejoría de su función y rendimiento físico, fuerza muscular y calidad de vida.

Para ello, se basaron en los datos de 4 ensayos controlados aleatorizados (690 pacientes de entre 56 y 62 años que habían recibido ventilación mecánica o quirúrgica en la UCI) obtenidos sin restricción de idioma o ubicación, de las bases de datos de Central, MedLine, Embase y Cinahl. Según informan los autores, no fue posible realizar un metaanálisis debido a la heterogeneidad de los estudios incluidos; además, tenían un alto riesgo de sesgo ya que algunos no estaban cegados a los participantes, al personal o a los evaluadores de resultados.

De todos los estudios, 3 incluyeron ejercicios de amplitud de movimiento, actividades de movilidad en cama, traslados y deambulación; mientras el restante solo incluía ejercicios en extremidades superiores. Del total, 3 presentaban altas tasas de abandono y solo informaban de aquellos voluntarios que habían completado el estudio y, en 2 de 4, la descripción del tipo, la dosis, la intensidad y la frecuencia de la intervención en el grupo control de la atención estándar fue deficiente.

Según publica la revista The Cochrane Database of Systematic Reviews, uno de los estudios halló que, en el grupo de intervención, el 2% de los participantes experimentó desaturación de oxígeno inferior al 80% y otro 2% tuvo desprendimiento accidental del catéter radial. Este estudio también descubrió que el cese de la terapia debido a la inestabilidad de los participantes ocurrió en el 4% de las sesiones de intervención.

En otro estudio, el 5% de participantes del grupo de intervención y el 4,6% del grupo de control tuvieron complicaciones pulmonares postoperatorias consideradas no relacionadas con la intervención. Un tercer estudio encontró que uno de los 150 participantes en el grupo de intervención tuvo un episodio de bradicardia asintomática, pero completó la sesión de ejercicios. El cuarto estudio no informó eventos adversos. Con todos estos datos, los autores han concluido que no existen pruebas suficientes del efecto positivo de la movilización temprana en los pacientes de UCI.