Además de mejorar la calidad de los familiares y de los pacientes, la nueva UCI mejorará las condiciones laborales del personal sanitario con luz natural, aislamiento acústico y baños, que hasta ahora no se ofrecían por falta de espacio. Su capacidad se mantiene en 4 camas.

La superficie pasa de tener 61,4 metros cuadrados a 96,94, dentro de los cuales se ubica el propio control de la unidad. De esta forma, los familiares no tendrán la angustia de no conocer el estado de los niños, que pueden sentirse inseguros ante la falta de una figura paterna que les apoye. Las 24 horas solo se restringirán a aquellos casos en los que pueda ser perjudicial para la evolución clínica del paciente.

La instalación y obras de la nueva UCI pediátrica ha supuesto una inversión de 57.695 euros, de los que 42.701 correspondían a la ejecución de obras relacionadas con el almacén, carpintería, mobiliario a medida, instalación de fontanería eléctrica, telefonía y web traslado y trabajos de albañilería.

El equipamiento general, como mamparas, frigoríficos, bancos de la sala de espera, televisores, sillones ergonómicos y señalizaciones han supuesto un presupuesto de 10.644 euros. El equipamiento médico ha requerido 3.348 euros en concepto de Neopuf y aire medicinal Neopuf, reanimador neonatal y tomas de oxígeno.

Esta inversión ha sido necesaria teniendo en cuenta que, cada año, se atienden una media de 140 niños en las UCI pediátricas, con una media de estancia de 10 a 15 días. El ingreso, generalmente, se produce por intervenciones quirúrgicas y por procesos agudos y crónicos, que ocasiona desestabilización del paciente, como los respiratorios y oncológicos, principalmente.