Este sistema desciende la temperatura hasta los 33-34 grados en aquellos bebés que, durante el parto, han sufrido asfixia moderada o severa, tal y como informa el Instituto Catalán de Salud. Para reducir la temperatura, se envuelve al recién nacido con una chaqueta que lleva un circuito de agua incorporado. Éste se activa y baja la temperatura corporal 2 o 3 grados para reducir la cantidad de oxígeno que suele necesitar el cerebro para trabajar.

El estado de hipotermia se mantiene durante 72 horas. Posteriormente, la temperatura natural se vuelve a alcanzar de manera gradual y programada, con la consecuente recuperación progresiva de la asfixia. La técnica aumenta las probabilidades de que el bebé no tenga lesiones cerebrales y de que no desarrolle discapacidades a largo plazo. Además, los padres más aprensivos pueden estar en contacto con el bebé durante todo el proceso.

Los responsables de la unidad de cuidados intensivos pediátrica estiman usarlo unas diez veces al año. El centro recibe los casos más críticos de toda la provincia: se calcula que 1 de cada 1.000 recién nacidos sufre falta de oxígeno durante el parto.