La campaña #HelloMyNameIs iniciada por Kate Granger, una geriatra británica que cayó enferma, le sirvió como inspiración para la campaña. “Cuando pasas al otro lado, te das cuenta de muchas cosas. Ella, en concreto, se sentía mal porque por su habituación pasaban muchos profesionales de diversa índole y no sabía quién era quién, ni sus nombres”.

Según explica la intensivista, la satisfacción del paciente se mide científicamente mediante encuestas validadas a nivel internacional. En ellas se valoran aspectos clave como la comunicación, el trato recibido, la sala de espera, etc. También se llevan a cabo test psicológicos, que miden y evalúan el estrés postraumático. Por ello, considera necesaria la colaboración tanto de pacientes como de familiares, para que el conocimiento pueda aplicarse de manera práctica.

Desde el punto de vista de Murcia, “el Sistema Sanitario, en general ha dado mucha importancia a la enfermedad, especialmente en Cuidados Intensivos, donde hay mucha tecnificación: medimos todo. En muchas ocasiones, dicha tecnificación, las prisas y la falta de tiempo nos hace olvidarnos de nuestro lado humano”.

Isabel Murcia se puso en contacto con Kate Granger a través de redes sociales para poner en marcha la campaña #HolaYoMeLlamo con su aprobación: “Granger me animó a llevarlo a cabo. La iniciativa fue muy apoyada dentro de la unidad”. Pero no todo es tan bonito como parece. El síndrome de burnout puede influir en la deshumanización de los profesionales sanitarios.

Así, la impulsora de #HolaYoMeLlamo lamenta que “el desgaste profesional de los sanitarios, a lo largo de los años, produce descontento y malestar. En ocasiones, hace que no nos portemos bien con otras personas: no solo con los pacientes sino también con nuestra propia familia, amigos y compañero”. Por este motivo, es necesario proponer iniciativas como esta que conciencien y mejoren la experiencia del paciente para humanizar tanto a profesionales como a pacientes, según matiza.