La sedoanalgesia resulta de especial interés para mejorar el estado de pacientes críticos, especialmente aquellos que requieren ventilación mecánica. No obstante, un uso excesivo o inadecuado puede producir efectos adversos graves, que incrementan el riesgo de complicaciones.

La administración de dexmedetomidina puede ayudar para niveles bajos de sedación. Sin embargo, el impacto de la dexmedetomidina no ha sido evaluado en pacientes ingresados en Unidades de Cuidados Intensivos (UCI). Para evaluar la asociación entre su uso, y su eficacia y seguridad, se ha realizado un estudio que compara el uso de la dexmedetomidina con otros agentes sedantes en postoperatorios de cirugía no cardiaca, en pacientes en estado crítico incluidos en las bases de datos de PubMed y Cochrane.

El metaanálisis incluyó 1994 pacientes de 16 ensayos controlados aleatorizados con la dexmedetomidina comparada con lorazepam, midazolam y propofol. La dexmedetomidina se asoció con una reducción de la duración de las estancias de la UCI, la duración de la ventilación mecánica y la incidencia de delirio, a pesar de la heterogeneidad significativa de los estudios. Además, se vinculó con un aumento de la incidencia de bradicardia e hipotensión.