“La estrategia de dar a los pacientes transfusiones masivas de plasma fresco congelado se ha extendido entre los pacientes que no tienen lesiones traumáticas graves sin estudiar los efectos que pueden tener”, explica Daniel Dante, autor del estudio  y médico de la división de cirugía de cuidados intensivos y urgencias del hospital.

Actualmente, se considera que el mantenimiento del equilibrio de los factores de coagulación del plasma podría reducir las posibilidades de hemorragia y, con ello, mejorar la supervivencia. Esta tendencia ha ganado especial interés gracias a varios informes de cirujanos militares en los últimos años.

En ellos se reflejaba que la administración de una mayor proporción de plasma fresco congelado podía haber mejorado la supervivencia de los soldados que tenían heridas graves. Además, se llevaron a cabo informes similares de centros civiles con reanimación basada en la proporción de pacientes con traumatismos que requerían transfusión masiva.

La prevención no siempre es mejor

Para conocer la tendencia real y la hipótesis de mayor supervivencia, los investigadores analizaron todas las transfusiones masivas que se habían llevado a cabo en el Massachusetts General Hospital entre los años 2009 y 2012, tanto de plasma fresco congelado como de plaquetas y glóbulos rojos.

En esos 4 años, se registraron 865 transfusiones masivas, de las que 767 se realizaron en pacientes que no habían tenido lesiones traumáticas graves. Generalmente, estas transfusiones se realizaron para controlar el sangrado durante la cirugía. En general, hubo la misma supervivencia en aquellos pacientes que habían recibido una transfusión por lesión traumática grave que aquellos que no tenían lesiones.

Los investigadores dividieron a los pacientes en 3 grupos, pacientes que recibieron altas cantidades de transfusiones masiva, medias y bajas, si bien no encontraron ninguna diferencia en la mortalidad a 30 días, incluso para los pacientes que tenían lesiones traumáticas graves. No obstante, fuera de la atención de cuidados críticos los resultados eran distintos.   

Los pacientes de cirugía general que recibieron altas cantidades de transfusiones tuvieron una tasa de mortalidad más alta que los que recibieron bajas cantidades de transfusiones, lo contrario de lo que sucedía en el servicio de Cirugía Vascular, en el que la mortalidad aumentaba con bajas dosis de transfusiones. El estudio se publica en la revista Archives of Surgery.

"Es sorprendente encontrar evidencias de que las transfusiones aumentan la mortalidad en algunos pacientes, pues es justo lo contrario a lo que se esperaba” explica Dante. “Es importante evitar la innecesaria transfusión de plasma fresco congelado pues hay informes que asocian su uso con peores resultados en los pacientes que requerían menos transfusiones masivas".