El Área de Urgencias del Hospital de Montilla ha recibido el primer premio de investigación otorgado por el 1.º Congreso Internacional de Humanización en Urgencias, Emergencias y Catástrofes. La organización ha reconocido el trabajo de dignificación que lleva al cabo el centro con sus pacientes en situación de muerte inminente (previsión de fallecimiento en menos de 24 horas). El protocolo de atención de Montilla contempla, por ejemplo, la compañía de familiares, la intimidad del paciente o la elección de evitar pruebas innecesarias.

“El objetivo es que el paciente se sienta acompañado en todo momento por sus seres queridos y que los profesionales puedan conocer las necesidades de los familiares para poder atenderles de la mejor forma posible en los últimos momentos de vida”, explica el centro en una nota de prensa. Para ello, Montilla cuenta con una cama fija de ingreso para pacientes terminales o pacientes sin problemas de salud pero que, de forma súbita, se encuentren en situación de muerte inminente, como los casos de hemorragia cerebral masiva.

Evitar el sufrimiento innecesario es otra de las premisas para humanizar este tipo de estancias. “De nada sirve realizar pruebas complementarias o terapéuticas invasivas para diagnosticar a un paciente cercano a la muerte para el que sabemos que no hay solución médica viable”, defiende el director de Línea de Procesos Críticos y Urgencias, Emilio del Campo. “Se trata de dejar de ver la muerte como algo de lo que nadie quiere hablar para tratarla como algo natural; una fase más de la vida que, tarde o temprano, nos llega a todos”.

Sin embargo, matiza del Campo, “esto no significa dejar morir sin hacer nada, porque precisamente ese tipo de pacientes conlleva mucha más dedicación”. Para el especialista se trata de una “obligación profesional” atender al paciente y a su familia hasta el mismo momento de la muerte. Esta labor debe ser desempeñada no solo por los médicos, sino también, y de forma coordinada, por todo el personal de enfermería, administración, celadores, limpiadores, etc. “Ineludiblemente la sociedad tiene que cambiar el pensamiento sobre la muerte”, asegura.

Desde 2010, momento en que empezó el proyecto, el centro montillano ha trabajado para humanizar el fallecimiento de 305 pacientes, de los cuales el 85% murió en el propio hospital. Según los datos ofrecidos por la unidad, el 93% de pacientes expiró en la cama en compañía familiar y solo un 7% lo ha hecho en urgencias, ya que su muerte se produjo en menos de 15 minutos tras la llegada al servicio. “Cuando esto ocurre, antes de trasladar al paciente fallecido al mortuorio, se ofrece a la familia la posibilidad de ingresarlo en dicha cama para que puedan acompañarlo durante un tiempo”, explica del Campo.