Pensar en los familiares del paciente

Por otra parte, es importante que los servicios hospitalarios comiencen a ponerse en el lugar de los familiares del paciente y no solo en la persona que sufre la patología. Implantar medidas que le proporcionen una situación más liviana tampoco necesita de un desarrollo tecnológico determinado.

Un grupo de médicos del Servicio de Medicina Intensiva del Complejo Asistencial Universitario de León ha podido comprobar que la comunicación que se ofrece a los familiares resulta comprensible para ellos, si bien echan en falta que se les informe sobre el equipamiento y tratamientos utilizar en la atención del paciente.

El apoyo emocional y la atención recibida consideran que es óptima, aunque un pequeño porcentaje aumentaría el número de familiares que pueden acceder, así como los horarios de visitas. Esta última medida se ha comenzado a cambiar en ciertos hospitales, como es el caso del Hospital Universitario Infanta Sofía.

Esta nueva medida se enmarca dentro del programa de humanización impulsado por la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid para convertir el ingreso hospitalario en un hecho menos traumático, tanto para el paciente como para sus familiares.

De esta forma, sería posible disminuir tanto el sufrimiento de los pacientes, que a veces sienten que tienen que afrontar la situación solos, como los familiares, que tienen incertidumbre por la situación en la que se encuentra el enfermo. Además, según las investigaciones realizadas, el propio profesional sanitario considera que la presencia familiar puede ayudar positivamente en la evolución favorable del paciente.

 

Bombas de infusión inteligentes

La ayuda de la tecnología, no obstante, puede evitar algunos errores humanos derivados del cansancio, de la distracción o de la falta de conocimiento en situaciones específicas. En este sentido, las bombas de infusión inteligentes proporcionan mejores resultados que los sistemas de infusión convencionales.

Estos sistemas tienen incorporado un software de seguridad que posee una biblioteca de fármacos (específica para cada unidad) con una lista de medicamentos para las que se definen las concentraciones, dosis máximas, mínimas y tiempos de infusión. El software alerta al usuario cuando se produce algún error que vulnere el límite relativo, aunque se puede ignorar y continuar con la administración una vez comprobada que es correcta.

Los investigadores interceptaron 283 errores reales de programación, en los que un 58% estuvo implicado un fármaco de alto riesgo, como agonistas y antagonistas adrenérgicos, sedantes, analgésicos, bloqueantes neuromusculares, opiáceos, potasio e insulina, con los riesgos asociados que conlleva una dosis inadecuada. Por este motivo, este sistema se podría extrapolar a otras unidades de pacientes críticos, tanto de adultos como infantil.

Cuidados intensivos a distancia

Otros problemas derivados de los recursos humanos podrían solucionarse mediante la tecnología. En este caso la escasez de personal sí requiere de unas herramientas más sofisticadas, como es el caso de la creada por Philips y que ha puesto en marcha diversas entidades australianas.

Este programa permite realizar una monitorización de las unidades de cuidados intensivos a distancia (eUCI) mediante algoritmos audiovisuales que predicen deterioros en la salud. Gracias a este sistema, el médico puede comunicarse con las enfermeras o cuidadores locales mediante un enlace que da acceso a un vídeo en directo (streaming).

Así, el médico puede conocer el estado del paciente sin necesidad de estar físicamente en el hospital. También solucionaría la escasez de personal en las UCI, y la excesiva carga laboral, mediante el posible soporte y atención hospitalaria las 24 horas del día los 7 días de la semana.

Al comparar el sistema convencional de UCI con el sistema audiovisual a distancia (eUCI), los desarrolladores han podido observar que los pacientes tienen un 16% más de probabilidades de sobrevivir y un 15% más de probabilidades de recibir el alta con mayor rapidez, en caso de que fuese necesario.

Reducir el tiempo de gestión

No obstante, no es necesario desplazarse hasta Australia para observar la implantación de nuevos sistemas tecnológicos en los servicios de cuidados intensivos. El Hospital Universitario Virgen del Rocío, en Andalucía, ha realizado la primera fase de pruebas de ehCOS SmartICU. Un sistema cuya eficiencia mejora un 10% algunas tareas como la gestión de constantes vitales, la medicación o la realización de informes y reportes de casos clínicos.

En los 3 meses de la primera fase de pruebas, se ha conseguido reducir el tiempo dedicado a la gestión de datos, aspecto clave en las unidades de cuidados intensivos mediante este sistema inteligente. Esta optimización se ha realizado mediante el uso de 156 dispositivos diferentes, tales como monitores, ventiladores y bombas de infusión.

Los desarrolladores optimizarán los algoritmos predictivos a través de los datos de monitorización de los pacientes con el objetivo de aumentar la precisión del sistema. Además, desarrollarán un sistema de alertas móvil para que el personal de UCI pueda saber en todo momento el estado del paciente.

Así, y aunque el desarrollo de la tecnología no sea estrictamente necesario para mejorar los servicios ofrecidos al paciente, gracias a su uso se podría mejorar la calidad de la atención ofrecida, tal y como ya han empezado a poner en marcha algunos hospitales españoles y extranjeros.