Para realizar este estudio, se seleccionaron 476 pacientes que fueron distribuidos en 2 grupos. Los pacientes del grupo de intervención recibieron 5 inyecciones intravenosas de EPO espaciadas en 12 horas durante las 48 primeras horas. Por su parte, el grupo de control recibió un tratamiento estándar sin EPO.

Tras la intervención, los responsables del estudio analizaron la proporción de pacientes de cada grupo que había alcanzado el nivel 1 en la escala Cerebral Performance Category (CPC) a los 60 días del procedimiento. Asimismo, tuvieron en cuenta todas las causas de mortalidad, la distribución de pacientes en los niveles del CPC en diferentes etapas del tratamiento y los efectos adversos.

Después de 60 días, el 32,4% de los pacientes del grupo de intervención alcanzó el nivel 1 en el CPC, frente al 32,1% del grupo de control. En relación a todas las causas de mortalidad, no hubo diferencia entre ambos grupos. Sin embargo, los efectos adversos fueron más frecuentes en los pacientes tratados con EPO, concretamente las complicaciones trombóticas.

El estudio concluye que la administración temprana de EPO como complemento al tratamiento estándar de pacientes que han sufrido un paro cardiaco en un entorno extrahospitalario no supone beneficios clínicos y está asociado a un riesgo más alto de complicaciones.