Tal y como señala la institución en una nota de prensa, la forma de abordar la enfermedad cardiovascular ha de cambiar radicalmente. Los esfuerzos, afirma Fuster, deben dirigirse a la promoción de la salud y consecuente prevención de este tipo de enfermedades más que a la reducción del impacto que causan estas patologías.

La prevención de la enfermedad cardiovascular en el envejecimiento pasa, inevitablemente, por la promoción de un envejecimiento saludable, según ha señalado este especialista. “Cuidar de nuestra salud es una cuestión de responsabilidad individual y de un cambio general de actitud y de estilos de vida”, añade.

Entre los hábitos que pueden contribuir a prevenir la enfermedad cardiovascular en el envejecimiento, el cardiólogo ha destacado no fumar, evitar la obesidad, realizar una actividad física regular y llevar una dieta saludable. Esta debe ser la base de las estrategias actuales para mejorar la salud cardiovascular entre la población general, explica.

Factores genéticos vs. estilo de vida saludable

El también director del CNIC (Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares) ha subrayado que un estilo de vida saludable puede, incluso, con los genes que favorecen la enfermedad cardiovascular. Fuster afirma que cada vez hay más evidencias científicas que demuestran que este riesgo genético puede reducirse con un estilo de vida saludable.

Tal y como señala el investigador, en el desarrollo de la enfermedad cardiovascular en el envejecimiento influyen tanto la herencia genética como los factores del estilo de vida. Un estudio reciente publicado The New England Journal of Medicine demostró que la población con una predisposición genética alta a desarrollar una enfermedad cardiovascular puede reducir su riesgo de infarto o de episodio de muerte súbita a la mitad si adopta un estilo de vida saludable.