Según recoge Infosalus, para realizar el trabajo se revisaron 37 artículos científicos publicados entre 2001 y 2016; incluían atletas profesionales, olímpicos y paralímpicos, la mayoría hombre de entre 18 y 30 años. La revisión se centra en los síntomas propios del insomnio, como caídas, cansancio diurno o sensación de no haber descansado.

Así, los investigadores comprobaron que entre un tercio y la mitad de los deportistas dormían mal; los paralímpicos eran los que tenían más síntomas de insomnio. Los viajes internacionales, los horarios de los entrenamientos o las preocupaciones previas a la competición eran algunos de los aspectos que influían en la calidad del sueño.

La ansiedad provocada por la presión de obtener buenos resultados o la excitación posterior a la práctica deportiva condicionan también el sueño de dicha población, a la que los investigadores recomiendan retrasar la hora de irse a dormir y usar estrategias de relajación para minimizar el impacto de estos factores.