Javier Martínez Peromingo, coordinador del proyecto, explicó que esta iniciativa de ayuda al paciente frágil pretende revertir la idea de que un tercio de los ancianos comienza a manifestar deterioro de su movilidad o delirio tras las 48 horas del ingreso hospitalario. Esto se debe a que pasan casi todo el tiempo tumbados en la cama o sentados en un sillón pese a que solo el 5% tiene que hacer reposo.

La primera mitad del 2018 fue suficiente para indicar que esta iniciativa era positiva, ya que solo el 2,2% de los pacientes incluidos en el programa de fragilidad perdió la deambulación mientras permanecía en el hospital (la media de edad era de 87 años) frente a un 21,7% de pacientes de otros hospitales.

Solo el 2,6% de los ancianos de la unidad de fragilidad perdió la continencia urinaria al recibir el alta en comparación con el 8% ingresado en una unidad tradicional que sufrió la incontinencia al volver a sus hogares. Los ingresados en la unidad resultaron tener una mortalidad menor y una estancia media de un día menos.

Plan de humanización

El programa se ha implementado al paciente frágil ingresado en Medicina Interna o Geriatría, y se ha demostrado que la movilización precoz, la atención de los auxiliares y enfermeras y el modo de trabajar es lo que logra mayores beneficios con los pacientes de edad avanzada. De hecho, su labor humanizadora se ha reconocido en la Jornada sobre balance y experiencias del Plan de Humanización de la Asistencia Sanitaria de la Comunidad de Madrid. La estrategia de este Programa del Paciente Frágil para luchar contra este problema se centra en los siguientes pilares fundamentales:

  1. Identificación temprana de los pacientes en riesgo de sufrir deterioro.
  2. Aplicación de acciones que impidan el deterioro funcional en el paciente.
  3. Constante toma de muestras y otros cuidados para que el descanso nocturno sea reparador.
  4. Promoción de la micción programada y de la higiene diaria del paciente en el baño.
  5. Incentivación de la movilidad mediante una pulsera de monitorización.
  6. Implementación de un plan preventivo del delirio para reducir el riesgo de cuadro confusional.