Los investigadores analizaron una base de datos con registros de pacientes que habían tenido más de 500 consultas de Atención Primaria entre los años 2000 y 2012. En dichas bases de datos, encontraron que 24.000 niños tenían riesgo de anafilaxia por el diagnóstico médico y por la prescripción de inyectores, que en España se comercializan con el nombre de EpiPen®.

Según pudieron comprobar los científicos, el número de niños que tenía un diagnóstico con riesgo de anafilaxia había aumentado 3,5 veces a lo largo de esos 12 años, y el número total de dispositivos prescritos (por 1.000 personas) se multiplicó por 5 en el Reino Unido. Aunque la investigación registró que había poca orientación médica sobre un buen uso de EpiPen®, las directrices recientes sugieren que cada niño no debe recibir más de 2 dispositivos.

Según indican los investigadores, es posible que los médicos prefieran recetar más dosis ante la duda, pero sería bueno reducir las prescripciones innecesarias sin comprometer la salud y seguridad del niño. Así lo indica Lavanya Diwakar, autora del estudio e investigadora de la Universidad de Birmingham:

“Es posible que los médicos estén adoptando un enfoque cauteloso o que los padres estén solicitando dispositivos adicionales para cubrir las posibles necesidades, y ambos son totalmente comprensibles. Es una tendencia natural cuando no existen directrices claras. Sin embargo, no hay pruebas de que la prescripción de múltiples dispositivos mejore la seguridad”.

Por este motivo, Lavanya Diwakar considera que es más importante asegurarse de que los niños lleven su dispositivo en todo momento para que puedan utilizarlo correctamente en todo momento. “Estamos viendo la magnitud de esta tendencia y consideramos que es el momento de establecer una discusión constructiva sobre la forma de gestionar las alergias graves de manera eficiente”, concluye Diwakar.