Según ha informado la universidad, el trabajo incluyó a 331 voluntarios mayores de 60 años de una aldea de Ecuador. Fueron sometidos a pruebas cognitivas y resonancias magnéticas cerebrales, en las que se examinaron 4 de los componentes principales de la enfermedad de vasos pequeños cerebrales para otorgar una puntuación SVD de 0 a 4 puntos en función de la gravedad.

Los investigadores observaron que el 61% de los voluntarios tenía 0 puntos, el 20% tenía 1, el 12% tenía 2 puntos, el 5% tenía 3 y el 2% tenía 4. Los resultados revelaron mayor deterioro cognitivo entre los que tenían puntuaciones más altas de enfermedad de vasos pequeños cerebrales, tanto a nivel global como de cada uno de los 4 componentes por separado.

El deterioro cognitivo se midió a través de una versión en español del Montreal Cognitive Assessment test. Dentro de la prueba, los participantes tenían que reconocer una serie de animales, repetir una lita de palabras, nombrar tantas palabras que comiencen por una letra como puedan durante un minuto o contar desde 100 hacia atrás.

Esta investigación que ha asociado la enfermedad de vasos pequeños cerebrales con el deterioro cognitivo forma parte del Proyecto Atahualpa, un estudio poblacional que busca reducir el número creciente de accidentes cerebrovasculares y otros trastornos neurológicos que se están produciendo en el Ecuador rural y otras zonas latinoamericanas.