Los factores genéticos relacionados con la obesidad están siendo objeto de estudio en las nuevas investigaciones nutrigenómicas, nutrigenéticas y metabolómicas. Saber a ciencia cierta cuáles son estos factores dará luz verde al control de enfermedades como la obesidad, una patología con muchas incógnitas hasta ahora.

Alfredo Martínez, catedrático de Nutrición en la Universidad de Navarra e investigador del Instituto IMDEA, asegura que las 3 disciplinas mencionadas abordan la relación entre genes y obesidad. De hecho, en el XVII Congreso de la Sociedad Española de Nutrición, celebrado a finales de junio en Barcelona, ya hizo hincapié en la importancia de los factores genéticos en la nutrición.

Para Martínez, la nutrigenética debe ser tenida en cuenta, ya que profundiza en cómo los genes de un individuo marcan una respuesta ante los alimentos y determinan si existe alguna variante que pueda causar enfermedades. Como ejemplo puso las intolerancias a la lactosa, debida a un gen que imposibilita aprovechar bien este azúcar.

 Nutrición personalizada

La nutrigenómica, informan desde la agencia EFE, analiza cómo la alimentación influye en los genes, mientras que la metabolómica se ocupa de las implicaciones y el estudio de las sustancias presentes en la orina, en la sangre y en el resto de los tejidos. El objetivo de la metabolómica es dar con aquellos biomarcadores asociados a la nutrición para ver cómo una dieta en concreto afecta al cuerpo humano. Además, busca moléculas necesarias para el tratamiento de la  diabetes o de la obesidad

Martínez quiso dejar claro que era la nutrición personalizada debía ser tenida en cuenta, así como el estilo de vida, los factores personales y los factores sociales. Una vez más, señaló la necesidad de practicar algún tipo de actividad física con frecuencia y de seguir una dieta de calidad que prevaleciese a la cantidad a la hora de alimentarse. A este congreso asistieron más de 300 expertos en Endocrinología de toda España para recalcar la complejidad y transversalidad de la actual nutrición. Una de las principales conclusiones fue la necesidad de una dieta saludable, sostenible, satisfactoria y social.  

"Una persona bien nutrida sufre menos enfermedades y tendrá una vida más longeva", aseguró Martínez.