El olmesartán podría considerarse causa emergente de la diarrea crónica. Este antagonista selectivo del receptor de la angiotesina (ARA) II centra un estudio liderado por los servicios de Medicina Interna, Anatomía Patológica y Aparato Digestivo del Hospital Universitario de Basurto en Vizcaya, publicado en la Revista de Gastroenterología de México.

Concretamente, los investigadores analizaron el caso de una mujer de 72 años, sin alergias medicamentosas, con diabetes mellitus, hipertensión, hipercolesterolemia, portadora de válvula de derivación ventrículo-peritoneal debido a una hemorragia subaracnoidea tras rotura aneurismática. La paciente presentaba, además, gastritis crónica atrófica y anemia ferropénica en tratamiento empírico de, al menos, 4 años de evolución conocida, indica el estudio.

Tal y como detallan los autores, al inicio del ingreso la mujer presentaba un cuadro de 5-10 deposiciones al día diarreicas. Su anemia crónica había empeorado y detectaron gastritis crónica atrófica sin otras alteraciones. Los médicos retiraron el tratamiento con metformina al considerarlo posible causa de la diarrea crónica.

Pese a que se en un primer momento la diarrea crónica se detuvo, a los 2 meses la mujer fue reingresada por la reaparición de una diarrea de características similares. Los investigadores realizaron un segundo estudio endoscópico con toma de biopsias en la segunda porción duodenal y bulbo e identificaron una atrofia parcial de patrón vellositario y un incremento de linfocitos intraepiteliales.

La diarrea crónica se controló gracias a una dieta libre de gluten y una reposición hidroeletrolítica, señala el artículo. Una vez que se logró estabilizar los parámetros analíticos y disminuyó de forma significativa el número de deposiciones, los profesionales procedieron a reintroducir la medicación antihipertensiva (olmesartán). Al reincorporar este tratamiento volvió a aparecer la diarrea crónica.

Con estos resultados, señalan los autores, “interpretamos el cuadro como enteropatía sprue-like asociada a olmesartán (que tomaba desde 3 años antes a dosis de 40 mg al día), suspendiendo el mismo y sustituyéndolo por verapamilo. Según aseguran, transcurridos 6 meses desde su retirada, la paciente continúa asintomática.