Los investigadores revisaron los registros médicos de casi 8.400 pacientes que habían sido sometidos a procedimientos quirúrgicos comunes (reemplazo de cadera o rodilla, histerectomía, cirugía de colon y derivación de la arteria coronaria) en el Massachusetts General Hospital entre los años 2010 y 2014. De ese total, 922 pacientes tenían alergia a la penicilina.

En total, 214 pacientes desarrollaron una infección en el sitio quirúrgico: el 3,5% de aquellos con alergia documentada a la penicilina en comparación con el 2,6% de aquellos que no tenían alergias. Tras realizar un ajuste de factores como la edad, el sexo, la raza, así como el tipo y duración de la cirugía, los autores observaron que el riesgo de una infección en el sitio quirúrgico fue un 50% superior en pacientes con alergia a la penicilina.

Comparación con cefazolina

El único factor claramente asociado con el riesgo de infección fue el tipo de antibiótico que habían recibido los pacientes, según señalan los autores. Una revisión de la información disponible mostró que solo 5 pacientes de todos los que habían declarado tener alergia tenían reacciones de hipersensibilidad severas a la penicilina.

“Ya sabemos que más del 95% de los pacientes que creen tener alergia a la penicilina, en realidad, pueden tolerar el fármaco, lo que indica que la evaluación de la penicilina preoperatoria podría reducir eficazmente las infecciones del sitio quirúrgico en estos pacientes”, señala Kimberly Blumenthal, investigador de la unidad de Alergología e Inmunología del Medical Practice Evaluation Center y el Lawrence Center for Quality and Safety y del Massachusetts General Hospital.

Las guías actuales sugieren que los pacientes con alergia a la penicilina no reciban cefazolina, el antibiótico estándar usado para prevenir infecciones en el sitio quirúrgico, sino que se les administre clindamicina, vancomicina y gentamicina; antibióticos que han demostrado ser menos efectivos contra estas infecciones, recuerdan los autores.

Además, la vancomicina requiere un tiempo de infusión más prolongado que la cefazolina, por lo que el aumento de la tasa de infección también podría relacionarse con que la administración se hubiera realizado demasiado cerca del momento de la cirugía, con lo que ello implica respecto a la eficacia del tratamiento, explican los autores. El estudio sugiere la necesidad de que los médicos comprueben los diagnósticos de alergia a la penicilina y valoren las diversas opciones terapéuticas para estos pacientes.