Los pacientes que se incluyeron en el estudio nacional tenían al menos 45 años de edad y enfermedad arterial coronaria, enfermedad cerebrovascular o enfermedad vascular periférica. Los investigadores escogieron a grupos que tenían un bypass coronario o un estent pero sin antecedentes de accidente cerebrovascular, infarto de miocardio o problemas en el flujo sanguíneo arterial.

"La comunidad de Cardiología necesita apreciar que la aspirina merece un estudio. Hay muchas personas que no pueden obtener beneficios del consumo de aspirina. Si podemos identificar a los pacientes y evitar que la tomen, estamos aportando algo bueno", explica Anthony Bavry, en referencia a los riesgos de hemorragia que provoca su consumo.

Entre los más de 21.000 pacientes que tuvieron un infarto agudo de miocardio o accidente cerebrovascular, los investigadores encontraron que el riesgo de muerte cardiovascular posterior, el ataque de corazón o el derrame cerebral fueron ligeramente menor entre los usuarios de aspirina (0,2%). No obstante, Bavry no recomienda que los pacientes abandonen el tratamiento con aspirina sin supervisión médica.

Las últimas investigaciones relacionadas con el consumo de ácido acetilsalicílico no observan beneficios en la trombosis venosa profunda ni en la enfermedad vascular periférica, tal y como se ha publicado recientemente en las revistas Angiología y Plos One, respectivamente. Los especialistas recomiendan valorar de nuevo el tratamiento en las enfermedades cardiovasculares que siempre han tenido como base esta terapia farmacológica.