Situaciones como la deshidratación pueden inducir acidosis láctica por metformina; una información que deberían conocer los pacientes. Esta es una de las conclusiones de un estudio realizado por investigadores del Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa de Zaragoza en el que se analiza la incidencia de la citada acidosis láctica por metformina en el Área Sanitaria III de Aragón.

Tal y como explican los autores del trabajo, publicado en la revista Nefrología, la metformina es uno de los medicamentos más prescritos a nivel global. La posible inducción a la acidosis láctica es uno de sus efectos adversos. El trabajo pretende conocer la incidencia de este tipo de acidosis láctica en el área descrita entre enero de 2014 y marzo de 2017, además de analizar la mortalidad y los factores clínicos y analíticos asociados.

Se identificaron un total de 31 casos de acidosis láctica por metformina, en la mayoría de los casos en varones (61,3%). La incidencia fue de 79,76 casos por cada 100.000 pacientes al año. Los pacientes tenían 75 años de media y 23 de ellos presentaban niveles séricos de metformina. Se observó correlación significativa entre los miligramos diarios ingeridos de metformina y los niveles séricos del fármaco, así como entre los niveles de metformina y la creatinina pico, el pH y el lactato sérico.

También se encontró correlación entre el índice de comorbilidad de Charlson y el número de principios activos ingeridos, como también existió entre el pH y el nivel de potasio sérico. La mortalidad fue del 25,8%. Solo hubo diferencias significativas entre los fallecidos y los supervivientes respecto a la duración de la estancia y la creatinina final. La regresión logística multivariante no detectó ninguna variable del estudio asociada con la mortalidad.

De acuerdo con los autores, estos resultados muestran que la incidencia de la acidosis láctica por metformina en el Área Sanitaria III de Aragón es más elevada que en otras series. “Nuestra incidencia es muy superior a lo tradicionalmente publicado, por lo que creemos que no se debe bajar la guardia ante este problema que potencialmente puede acarrear graves consecuencias”, advierten los investigadores, que consideran “necesario advertir a los pacientes de las situaciones más frecuentes potencialmente inductoras de acidosis láctica, especialmente la deshidratación”.