La ferroterapia podría mejorar la función renal en pacientes que tienen insuficiencia cardiaca y ferropenia. Así lo sugiere un estudio realizado por investigadores del Hospital Clínic de Barcelona y de la Universidad de Barcelona cuyos hallazgos se publican en Nefrología, la revista oficial de la Sociedad Española de Nefrología.

Los autores del estudio revisaron la literatura científica disponible y observaron que el tratamiento de la anemia con agentes estimuladores de la eritropoyesis no ha demostrado un beneficio sobre la morbimortalidad en pacientes con insuficiencia cardiaca. Sin embargo, el tratamiento con hierro intravenoso en pacientes con insuficiencia cardiaca, fracción de eyección disminuida y déficit de hierro apunta a una mejoría clínica.

En los pacientes con insuficiencia cardiaca, la anemia puede producirse por déficit de hierro, disfunción renal y activación neurohormonal y de citocinas proinflamatorias, que originan una producción deficiente de eritropoyetina y un uso deficiente de hierro. La malnutrición y la hemodilución es frecuente en estos pacientes. Puesto que no se han demostrado grandes beneficios del uso de agentes estimuladores de la eritropoyesis, los investigadores decidieron probar con la ferroterapia.

Así, hallaron que el tratamiento con hierro parenteral mejoraba los síntomas en pacientes ferropénicos con insuficiencia cardiaca y fracción de eyección disminuida. Además, mejoraba la ferroterapia, la tolerancia al ejercicio, la calidad de vida y reducía los reingresos. Los efectos de la ferroterapia en la morbimortalidad deben continuar analizándose, según señalan los autores.

Por otra parte, la ferroterapia con hierro carboximaltosa debería ser considerada en los pacientes con insuficiencia cardiaca con fracción de eyección disminuida sintomática y ferropenia, independientemente de la presencia de anemia o no, tal y como recogen las recientes guías de insuficiencia cardiaca de la ESC y el documento de consenso de la SEC y SEMI, y que citan los autores. Todo ello sería extensible a aquellos pacientes con insuficiencia cardiaca y déficit de hierro que presenten además enfermedad renal crónica.