La investigación incluyó datos de pruebas médicas realizadas a 2.700 adultos con enfermedades cardiacas durante 10 años. Los científicos valoraron variables como la edad (de 45 a 85 años), el nivel educativo, el ejercicio físico, el peso, los ingresos, la alimentación diaria y los complementos dietéticos.

Tras tener en cuenta estos factores, observaron que aquellos que habían ingerido más cantidades de calcio tenían un 27% más de probabilidades de desarrollar un problema cardiaco que aquellos que no la habían tomado.

Para realizar un análisis más exhaustivo, dividieron la fuente de calcio en 2 grupos: aquellos que lo absorbían de manera natural en los alimentos y aquellos que lo obtenían a través de la ingesta de complementos dietéticos, muchos de los cuales no necesitaban una receta médica.

Al realizar esta división, observaron que las personas que habían tomado suplementos de calcio tenían acumulación de placa en las arterias, con el consecuente riesgo cardiovascular, en comparación con aquellos que tenían mayores niveles de calcio obtenidos a través de una alimentación natural.

Los investigadores advierten que los complementos de calcio podrían aumentar el riesgo cardiovascular mientras que la administración a través de la dieta habitual podría ser beneficiosa para la salud. Por ello, recomiendan a los médicos que informen a sus pacientes sobre los alimentos más ricos en esta sustancia, como el brócoli, las naranjas, las judías blancas o los lácteos, entre otros.

“Claramente, hay algo distinto en el modo en que el cuerpo usa y responde a los complementos frente a la ingesta a través de la dieta, pues provoca que el riesgo sea más alto. Podría ser que los complementos contengan sales de calcio o que se esté tomando, en una única dosis, cantidades superiores que las que el cuerpo puede procesar”, explica John Aderson, profesor de nutrición de la Universidad de Carolina del Norte, en una nota de prensa.

El 43% de los adultos estadounidenses toman un complemento nutricional que incluye calcio, según datos aportados por los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos. Además, y según estas mismas fuentes, más del 50% de las mujeres mayores de 60 años toman calcio para reducir la osteoporosis.

Los científicos explican que los complementos de calcio no deben considerarse como seguros solo porque se puedan comprar sin recetas. Y añaden que existen investigaciones que demuestran que los suplementos de calcio podrían aumentar también las probabilidades de que un paciente tenga problemas en el riñón.