Pero, ¿cómo debe realizarse este ejercicio físico y cuál debe ser su intensidad para que sea realmente efectivo? De la misma forma que un tratamiento tiene pautada la cantidad y número de dosis, no debería extrañar que el deporte siga la misma metodología para que pueda ser efectiva. Con el objetivo de conocer los parámetros eficaces de este deporte, un grupo de investigadores ha realizado un estudio publicado en la European Journal of Applied Physiology.

Para la muestra, seleccionaron a 62 mujeres premenopáusicas que no estaban sometidas a ningún tipo de entrenamiento físico. Estas participantes fueron divididas en 3 grupos: 20 estuvieron físicamente inactivas (grupo control), 21 fueron sometidas a natación de alta intensidad con pocas repeticiones (volumen bajo) y 21 tuvieron ejercicios de natación de baja intensidad (aeróbico) pero con más número de repeticiones (volumen alto).

Diferencias significativas

El grupo de alta intensidad y volumen bajo realizó de 6 a 10 series de 30 segundos a máxima intensidad (86 ± 3% Fcmax) con 2 minutos de recuperación durante 3 días a la semana. El grupo de baja intensidad y volumen alto realizó una hora a baja intensidad en los mismos días semanales. Los 3 grupos tuvieron un seguimiento de 15 días, durante los cuales se realizó un análisis de sangre y un test de tolerancia a la glucosa antes y después de la intervención.

En los resultados pudieron observar que el grupo de mayor intensidad mostró un descenso de los niveles de insulina en plasma (17 ± 34%) mientras que en el grupo control y de baja intensidad no hubo modificaciones. El test de tolerancia a la glucosa (durante 60 minutos) también tuvo resultados positivos para el grupo de alta intensidad.

Estas participantes registraron un descenso de la insulina y de la glucosa (24 ± 30% y 10 ± 16%; P < 0.05, respectivamente). En el grupo de alta intensidad, la sensibilidad a la insulina aumentó un 22 ± 34% después de la intervención, mientras que en los otros 2 grupos no se produjeron cambios.

A través de estos resultados, los científicos han podido demostrar que la natación intermitente de alta intensidad es la mejor estrategia para mejorar la sensibilidad a la insulina y el control de la glucosa en mujeres próximas a la menopausia, momento en el que se modifican los niveles hormonales y la mujer puede sufrir modificaciones en sus concentraciones en sangre. Utilizar tratamientos no farmacológicos podría ser una primera opción para mejorar el estado de salud de algunas poblaciones especiales.