La lucha contra el sida encuentra un importante obstáculo en la violencia machista, manifestada a través de violaciones, según apuntó el director ejecutivo de ONUSIDA, Michel Sidibé, durante la presentación de su informe anual, en la que llamó la atención sobre la disminución de donaciones para financiar programas en los países más pobres derivada de la “complacencia” por los logros alcanzados.

Tal y como informa la agencia EFE, en el África subsahariana viven entre 25,7 y 36,9 millones de personas con VIH. Las mujeres representan un 60% de los nuevos pacientes infectados. “No podremos vencer a esta epidemia si una de cada 3 mujeres sigue siendo víctima de violencia física o sexual”, señaló Sidibé.

Entre 2010 y 2017, en el África austral y oriental (zona que reúne a más de la mitad de los infectados por VIH del mundo) se redujeron un 30% las nuevas infecciones y un 42% los fallecimientos por sida. A nivel mundial, las infecciones disminuyeron un 18% en el mismo periodo. Tanto las infecciones como el número de muertos se redujeron un 5% solo en 2017.

La principal razón de estos datos es la ampliación de la cobertura de las terapias antirretrovirales, de acuerdo con el representante de ONUSIDA, que considera que “nadie habría creído hace unos años” que estas cifras podrían alcanzarse. “Somos en parte víctimas de esos resultados”, lamentó Sidibé, quien recordó que los buenos datos han traído consigo una “caída de las inversiones”.

En ese sentido, el director ejecutivo apuntó que el año pasado se registró un aumento del 8% en los fondos internacionales destinados a la lucha contra el sida en países pobres; sin embargo, la inversión supone solo el 80% del objetivo fijado para 2020 por la Asamblea General de la ONU en 2016 con el fin de intentar que el VIH deje de ser una amenaza en 2030.

“No vamos al mismo ritmo que nos habíamos asignado”, alertó Sidibé, según el cual son necesarios 7.000 millones de dólares suplementarios para alcanzar los 30 millones en 2020.

Pese a las mejoras a nivel global, existen zonas donde no se reproduce ese patrón. Es el caso del norte de África, Oriente Medio, Europa del este y Asia central, zonas en las que los principales grupos de riesgo (homosexuales, bisexuales, transexuales, usuarios de drogas inyectadas y trabajadores sexuales) sufren estigmatización. De acuerdo con Sidibé, 70 países tienen leyes homófobas y en Oriente Medio y África es complicado abordar el sexo, factores que dificultan la lucha contra el sida.