Las terapias oncohematológicas “son totalmente individualizadas, ya que, además de prescribirlas en función de las características clínicas del paciente, se hace en función de sus condiciones físicas”, explica Ana Rubio, responsable del área oncohematológica del Servicio de Farmacia del Complejo Hospitalario de Toledo.

Los tratamientos se deben acondicionar para su correcta administración en el Hospital de Día o en su domicilio si así lo permitiera la preparación, añade Rubio, quien detalla que, actualmente, existe gran variedad de terapias oncohematológicas. Entre ellas, se encuentran las siguientes:

  1. Hormonoterapia: Este tratamiento interfiere con la acción inductora que ejercen las hormonas en algunos tumores.
  2. Radioterapia: Esta terapia pretende eliminar las células tumorales en el área locoregional del tumor mientras se preserva la integridad de los tejidos circundantes.
  3. Inmunoterapia: Se basa en la utilización de fármacos que aumentan o mejoran la respuesta inmunológica del organismo contra las células cancerosas.

El farmacéutico oncohematológico participa en los programas de evaluación de resultados de la terapia antineoplásica, la efectividad, seguridad y los resultados percibidos por el paciente. Asimismo, facilita la continuidad asistencial, contacta con profesionales sanitarios de equipos multidisciplinares y se encarga de “liderar, desarrollar e implantar las actuaciones dirigidas a mejorar la seguridad del sistema de utilización de las terapias oncohematológicas en el hospital”.

Así lo ha detallado Marta Rodríguez, coordinadora del Servicio de Farmacia del Hospital General Universitario de Ciudad Real, quien ha recordado que los servicios de farmacia hospitalaria de la región disponen de sistemas de gestión de calidad certificados por entidades externas del proceso de validación, preparación y dispensación.