Según el texto, que publica Annals of Internal Medicine, entre 1968 y 2013, fallecieron 50.249 pacientes de lupus eritematoso sistémico y 100.851.288 personas por una causa diferente. La tasa anual de mortalidad estandarizada por edad para pacientes de lupus disminuyó menos que la no relacionada con esta patología, con un aumento proporcional acumulado del 34,6%.

Mientras la tasa correspondiente al lupus disminuyó cada año desde el inicio del estudio, la general decreció hasta 1975, cuando experimentó un aumento hasta 1999, momento en que volvió a bajar. Entre los enfermos de lupus, las mujeres, las personas blancas y los residentes en el sur de EE. UU. experimentaron tasas de mortalidad más altas en comparación con hombres, otros grupos étnicos o raciales y otras regiones, respectivamente.

Según cifras de la Lupus Foundation of America, cada año se producen en el país 16.000 nuevos casos de lupus, de manera que “comprender la tendencia en la tasa de mortalidad de este colectivo es importante para garantizar la equidad en la atención a la salud”, defiende Eric Yen, primer autor del estudio. Los nuevos datos, “proporcionan información útil para diseñar intervenciones que aborden las disparidades en la atención”.