Como recoge Intramed, el estudio recomienda evaluar el estado hemodinámico inicialmente con la reposición del volumen intravascular cuando sea necesario, así como realizar la estratificación del riesgo en base a parámetros clínicos para ayudar a distinguir los pacientes de alto y bajo riesgo de resultados adversos.

Igualmente, se establece la colonoscopia como el procedimiento de diagnóstico inicial, salvo en aquellos pacientes de alto riesgo con sangrado en curso que no responden adecuadamente a la reanimación y que tienen pocas probabilidades de tolerar la preparación intestinal y la colonoscopia. En ese caso, hay que optar por pruebas radiológicas.

La hematoquecia asociada con inestabilidad hemodinámica puede ser indicativa de una fuente de sangrado del tracto gastrointestinal superior y por lo tanto se debe garantizar una endoscopia superior. En aquellos pacientes con alto riesgo de estigmas endoscópicos de hemorragia, incluyendo hemorragia activa, vaso sangrante no visible, o coágulo adherente, se debe proporcionar terapia hemostasia endoscópica.

Por otro lado, se recomienda evitar los antiinflamatorios no esteroideos en pacientes con antecedentes de hemorragia aguda gastrointestinal inferior y no interrumpir más de lo estrictamente necesario el tratamiento con aspirina en aquellas personas con enfermedad cardiovascular que la tengan indicada.