La terapia, que ya ha sido probada en ratones, funciona “porque el hígado es un órgano acostumbrado a regenerarse naturalmente”, tal como explica el profesor en cirugía de la Universidad de California en San Francisco (UCS) y autor del estudio, Holger Willenbring.

“Lo que vemos es que las células convertidas no están solo funcionalmente integradas en el tejido hepático, sino que también se dividen y se expanden, dando lugar a parches de nuevo tejido”, ha explicado sobre el estudio publicado en la revista Cell Stem Cell.

El también director asociado del Centro de Hepatología en la UCSF y miembro del Eli and Edythe Broad Center of Regenarative Medicine and Stem Cell Research, ha señalado que el nuevo enfoque se dirige específicamente a la fibrosis hepática, la cicatrización progresiva que rige la enfermedad.

"La fibrosis hepática no es rara. En realidad, es la etapa final de muchas enfermedades crónicas del hígado” advierte el experto sobre este colapso de hepatocitos que no pueden regenerarse tan rápido como para lidiar con los daños causados por toxinas como el alcohol, enfermedades como el hígado graso o la hepatitis C, siendo sustituidos por tejido cicatricial no funcional, mayoritariamente formado por colágeno.

Gracias a esta técnica no es necesario realizar trasplantes, una opción que entraña complicaciones dado que la propia maraña de la fibrosis perjudica el injerto. Por eso, el equipo se ha centrado en generar las células hepáticas dentro del propio órgano.

Esto es posible mediante el uso de un subtipo de virus adeno-asociado (AAV) que infecta específicamente los miofibroblastos para que estos se conviertan en hepatocitos sanos, reduciendo también la producción de colágeno. Además, el AAV es una vía segura y eficaz que ya ha dado frutos en ensayos con humanos.

En este caso, el equipo suministró el cóctel de virus a una cepa de ratones. Una vez que la mezcla infectó los miofibroblastos, estos se programaron como hepatocitos sanos en el hígado de los animales, si bien el número de nuevas células fue relativamente pequeño.

“Este enfoque podría producir una mejora eficiente y estable de la función hepática de hígados fibróticos”, ha aventurado Willenbring, quien considera que “una vez que se optimice el embalaje viral, un tratamiento de este tipo podría hacerse de manera barata en una amplia gama de instalaciones médicas”.