Es una situación que también se vive en el Hospital Universitario Príncipe de Asturias, donde hasta un 17,4% de las interconsultas que recibe el Servicio de Medicina Interna (MI) del área quirúrgica son de Otorrinolaringología (ORL). Frente a esta compleja situación, los equipos de ambos servicios han propuesto recuperar la asistencia compartida (AC).

Tal como ha publicado el Acta Otorrinolaringológica Española, el autor principal del paper, Eduardo Montero Ruiz y su equipo, realizaron un estudio observacional retrospectivo de los 1.629 pacientes mayores de 14 años de edad, operados o no, dados de alta entre el 1 de enero del 2009 y el 30 de junio del 2013 desde el servicio de ORL.

Tras analizar los resultados, los científicos observaron que la práctica de una asistencia compartida había reducido hasta en un 28,6% las estancias en ORL; un descenso que conllevó un ahorro para el centro de, al menos, 165.893 €. “En resumen”, dicen los autores, “la AC implica que médicos internistas atiendan a todos los pacientes durante todos los días que permanecen ingresados en ORL, de igual forma que en las plantas de MI”.

De aplicarse su propuesta, los internistas se encargarían de “la obtención de la historia clínica y la exploración física, la solicitud de pruebas complementarias y la prescripción de tratamientos, con total libertad, pero coordinados con los otorrinolaringólogos”, explica Montero, quien matiza que “los internistas no intervendrían en ningún caso en la decisión de ingreso ni en la indicación quirúrgica, que son exclusivas de los profesionales de ORL”.

Existen diversas razones que permiten explicar estos hallazgos, razona el equipo. “La AC con MI disminuye la estancia, mortalidad y reingresos, entre otros parámetros asistenciales probablemente porque los antecedentes médicos son uno de los factores favorecedores de complicaciones más importantes en el paciente quirúrgico”, reflexionan.

Además, “el fallo de rescate -retraso en el diagnóstico o tratamiento de una complicación postoperatoria una vez que se ha desarrollado- es fundamental en los resultados y en la mortalidad; en este aspecto, el trabajo diario de los internistas puede ser de capital importancia”, defienden los autores.

“La acción de los médicos de MI hace que el paciente se vaya en mejores condiciones”, señalan. Por todo ello, Montero y su equipo han concluido que, al menos, un 88% de los enfermos ingresados en los servicios quirúrgicos podría beneficiarse de esta colaboración AC con MI, cuya eficacia supera la obtenida mediante interconsultas.