Debido al control deficiente de estos riesgos en pacientes coronarios, un grupo de investigadores españoles ha analizado la consecución de los valores objetivo del colesterol unido a lipoproteínas de bajas densidad, los factores asociados y las actitudes del profesional sanitario ante este bajo control.

El estudio observacional, prospectivo y multicéntrico analizó a 1.103 pacientes con enfermedad coronaria estable a través de determinaciones lipídicas y un amplio conjunto de variables clínicas. La investigación, publicada en la Revista Española de Cardiología, evaluó mediante modelos estadísticos de regresión logística binaria, el procedimiento de eliminación secuencial progresiva paso a paso.  

Así, observaron que el 26% de los pacientes tenían colesterol con lipoproteínas de baja densidad (menos de 70 mg/dl) a pesar de que el 95,3% recibía hipolipemiantes. La diabetes mellitus, la ingesta de pan integral, las dislipemias de menor duración y el tratamiento de alta potencia, fueron factores independientes asociados a la baja densidad.

El 45% de ellos tenía también colesterol, pero con moléculas de alta densidad. Por otra parte. aquellos pacientes que tenían un mal control del tratamiento recibieron un aumento al 26%. El tratamiento basal de baja potencia fue el principal factor asociado a la escalada de tratamiento.

En total, solo un 26% de los pacientes coronarios tuvo un adecuado control lipídico. No obstante, el médico mantuvo el tratamiento en un 70% de los casos a pesar de que el tratamiento de alta intensidad es el factor fundamental de un buen control. Ante los resultados, los médicos de más edad mostraron una actitud más proactiva a realizar un control lipídico.