Por este motivo, en 2003, el Consejo de Ministros de la UE elaboró una Resolución sobre Alimentación y Cuidado Nutricional con líneas estratégicas encaminadas a su prevención y tratamiento. Desde entonces, se han realizado estudios encaminados a reforzar estas medidas. En este sentido, el Grupo Interterritorial de Másnutridos (compuesto por diversas sociedades científicas y fundaciones) ha investigado sobre el impacto económico del DRE.

El estudio piloto Repercusiones clínicas y económicas de la desnutrición relacionada con la enfermedad en un servicio de Medicina Interna: estudio de cohortes prospectivas fue realizado por endocrinólogos en el Complejo Asistencial Universitario de León y el Hospital Clínico Universitario de Valladolid, entre los meses de febrero y abril de 2015.

330 pacientes, con una edad media de 70 años, fueron sometidos a un cribado nutricional al ingreso mediante la herramienta Malnutrition Universal Screening Tool, que detectó que un 26,9% de ellos tenía riesgo de desnutrición. Posteriormente, un 18% de pacientes con buen estado nutricional desarrolló desnutrición durante la hospitalización.

Estos pacientes, que empeoraron durante el ingreso, tuvieron una estancia significativamente mayor (2,5 días) con respecto a los que no empeoraron. Además, ocasionaron un sobrecoste de 767€ por ingreso (35% superior). Ello implicaba un exceso de gastos relacionados con la desnutrición de 646.419,93€ anuales en el servicio de Medicina Interna.

La adecuada codificación implicó un incremento en el peso medio de 2,11 a 2,81, lo que supondría 82.568,52€, que no se habrían cuantificado previamente. Debido a estas repercusiones económicas y clínicas, los investigadores consideran recomendable establecer protocolos para su detección precoz y tratamiento en los servicios de Medicina Interna.