En la fabricación del plasma rico en plaquetas se ha empleado una centrifugadora de la que ya disponía el servicio de hematología y un frigorífico para la conservación de los recipientes. El desarrollo de plasma estaba externalizado, por lo que la producción interna ha permitido un gran ahorro económico a través de un mejor uso de sus propios recursos y de la adquisición de un soporte de almacenamiento de las muestras de sangre y del plasma tratado.

El tratamiento con PRP es un proceso autólogo en el que cada paciente es tratado con plasma rico en plaquetas obtenido a partir de una muestra de su propia sangre, según explica el hospital. Esta fabricación sigue los mismos criterios establecidos por el banco de sangre en calidad y trazabilidad de las extracciones y donaciones de sangre, tal y como ha explicado Fernando Solano, jefe del servicio de hematología.

El facultativo del servicio de traumatología es quien debe pautar el tratamiento y poner en marcha el proceso de elaboración de PRP en aquellos casos menores de 65 años que tienen una lesión que necesita una regeneración de tejidos y que no padecen otras enfermedades cardiológicas o ciertas enfermedades infecciosas como hepatitis o VIH. Una vez que se ha considerado que el tratamiento es favorable se cita al paciente para analizar su estado de salud.

Posteriormente, y si es aceptado, se le cita para que le realicen una extracción de sangre de 250 ml, según ha explicado Felipe Fondón, supervisor del laboratorio. La sangre extraída se somete a un proceso de centrifugación lenta del que se obtienen 4 muestras de PRP de cada paciente, las cuales son almacenadas a – 80º C durante un máximo de un año, periodo del que dispone el servicio de traumatología para tratar al paciente.