Es la tesis que plantea un estudio conjunto entre investigadores del grupo de Hepatología Experimental del Instituto de Investigación Sanitaria La Fe (Valencia) y el Centro de Investigación Biomédica en Red de Enfermedades Hepáticas y Digestivas (CIBEREHD), entre otros.

La investigación se ha basado en las elevadas cantidades de vitamina D que se encuentran en el órgano dañado por la patología hepática más frecuente en el mundo. Cuando se elimina el receptor de la vitamina en hígados humanos o de ratón se producen una serie de cambios metabólicos.

Esta transformación de los lípidos en los hepatocitos supone que deje de acumularse grasa en el hígado, por lo tanto, su modulación o inhibición terapéutica selectiva supondría la reversión de la dolencia.

Se sumaría así un nuevo condicionante a otros ya aceptados como el sedentarismo, las dietas muy calóricas, la genética, la acumulación de ácidos grasos libres en el torrente sanguíneo o el consumo de fármacos que afectan a la función de las rutas metabólicas.

Además, estudios paralelos han demostrado que algunos factores de transcripción de la familia de los receptores nucleares también desempeñan un importante papel en el proceso de captación y acopio de grasas en el órgano hepático.

Según los investigadores, la falta de interés por el receptor de la vitamina D y su implicación en este proceso se ha debido fundamentalmente a que su concentración en los hepatocitos es más bien baja. Sin embargo, el estudio ha puesto su inhibición selectiva en el punto de mira de médicos y pacientes.

Igualmente, los receptores nucleares comenzarán a percibirse, según los autores, como dianas terapéuticas por su implicación directa en la patogénesis de la enfermedad.