La anemia afecta a 32 millones de embarazadas en todo el mundo, según el mayor estudio realizado hasta la fecha sobre esta patología, caracterizada por la falta de glóbulos rojos sanos. La investigación, capitaneada por Universidad Queen Mary de Londres, ha recogido los datos de 312.281 mujeres embarazadas (4.189 con anemia grave) procedentes de 29 países de América Latina, África, Pacífico Occidental, Mediterráneo Oriental y Sudeste Asiático.

Estudios previos ya habían apuntado que la anemia estaba asociada con la mortalidad, aunque lo atribuían a otras razones clínicas. El texto que publica The Lancet Global Health es el primero en sugerir que estas pacientes con anemia tienen el doble de riesgo de fallecer en el embarazo o durante la semana posterior al parto en comparación con sus homólogas sanas aunque, por su naturaleza observacional, el estudio no puede probar una relación causal directa.

El 50% de las estas mujeres en riesgo se encuentra en países con rentas medias o bajas; no obstante, “la anemia en el embarazo es uno de los problemas médicos más comunes independientemente del nivel de renta”, aseguran los doctores Javier Zamora y Borja Manuel Fernández. Ambos investigadores participan en el proyecto a través de la Unidad de Bioestadística Clínica del Hospital Ramón y Cajal (IRYCIS) y del Centro de Investigación Biomédica en Red de Epidemiología y Salud Pública (CIBERESP).

“Hemos mostrado que, si una mujer tiene anemia en algún momento de su embarazo o en los 7 días posteriores al parto, tiene un mayor riesgo de morir; lo que sugiere que el tratamiento urgente es muy importante”, defienden en una nota de prensa, “la prevención y el tratamiento de la anemia materna deben seguir siendo una prioridad mundial en salud pública y en investigación”. La anemia, dicen, es una condición fácilmente tratable desde un abordaje multidisciplinar que involucre a todos los agentes decisores.

Fernández y Zamora esperan que “este trabajo ayude a definir las políticas en salud en todo el mundo, proporcionando evidencia científica de la importancia de la prevención y tratamiento de la anemia materna y, en última instancia, salvando vidas y evitando muertes prevenibles”. Las estrategias que proponen incluyen:

  1. Tratamiento de anquilostomiasis.
  2. Recomendación de alimentos con alto contenido en hierro.
  3. Suplementación oral de hierro para las mujeres embarazadas.
  4. Mejora del acceso a cuidados prenatales y servicios de transfusión en áreas remotas.