La OCU ha explicado que los aditivos cárnicos se utilizan para asegurar las condiciones higiénicas, ya que la carne requiere un cuidado especial durante el proceso de elaboración y de conservación. Parte de estos nitratos pueden transformarse en nitritos en el organismo y reaccionan con los aminoácidos del estómago causando sustancias cancerígenas llamadas nitrosaminas.

Las nitrosaminas pueden formarse cuando se cocinan productos cárnicos con nitritos añadidos, pese a que en la digestión se producen en una proporción más pequeña. Para esta investigación, la OCU analizó 48 productos cárnicos y comprobó que el fuet, el jamón y el chorizo tenían más nitratos, mientras que las salchichas cocidas registraban elevados índices de nitritos.

Aun así, en ningún caso se ha sobrepasado el límite establecido, y 22 productos finales no tenían ni nitratos ni nitritos. La OCU dice que tanto los productos que tenían aditivos cárnicos como los que no, no mermaban la conservación e higiene de los productos. Por esa razón, la organización pide a los fabricantes que hagan lo posible para que se mejoren los procesos de producción y se eviten aditivos innecesarios y peligrosos.

Dados los altos índices de sal y aditivos, la OCU recuerda que estos productos deben consumirse con moderación. "A pesar de que los niveles no sobrepasan los límites legales, deben ser considerados como un alimento de consumo ocasional", puntualizan.