Carissa F. Etienne, directora de este organismo, indicó que no había que bajar la guardia porque el sarampión sigue circulando en otras partes del mundo y era muy contagioso, especialmente entre la población infantil.

"Es fundamental que sigamos manteniendo las altas tasas de cobertura de vacunación y es crucial que los casos sospechosos de sarampión sean reportados de inmediato a las autoridades para que les hagan seguimiento", declaró Etienne.

El director adjunto de la OPS, Francisco Becerra, dejó claro que esto no significaba que hubiese que dejar de vacunar a la población. La prevención, declaró, tiene que mantenerse para evitar importar casos de otras regiones, y la vacunación sigue siendo una medida imprescindible a tener en cuenta.

Las medidas adoptadas por la OPS para acabar con el sarampión se centraron en 3 aspectos. El primero, consistió en una campaña nacional de vacunación para niños de entre 1 y 14 años; el segundo, en fortalecer la vacunación de rutina; y el tercero, en hacer campañas masivas de seguimiento para administrar una segunda vacuna.

Antes de la vacunación de 1980, el sarampión provocaba cerca de 2,6 millones de muertes al año en todo el mundo, y en América causó, más o menos, 101.800 defunciones entre 1971 y 1979. Según la agencia EFE, un estudio en América Latina y el Caribe ha calculado que la vacunación habrá prevenido 3,2 millones de casos y 16.000 muertes entre 2000 y 2020.