La anisaquiasis aumenta en Europa

La anisaquiasis es más habitual en zonas de consumo de productos marinados, ahumados o en ceviche, como los Países Bajos, los países nórdicos, parte de Latinoamérica o Japón, donde se han llegado a describir más de 12.000 casos de esta infección gástrica. Sin embargo, el consumo cada vez más frecuente de pescado crudo en Estados Unidos y Europa occidental ha aumentado el número de diagnósticos.

“La anisaquiasis es una parasitosis del tubo digestivo humano que se adquiere por la ingesta de pescado que contenga larvas de nematodos de la subfamilia Anisakinae”, resume Maseres sobre una infección gástrica que puede manifestarse en dolor abdominal, vómitos y, a veces, reacciones alérgicas. La enfermedad, que no se transmite de persona a persona, puede prevenirse.

Examinar al trasluz los productos de pesca para detectar la posible parasitación, limpiar el pescado lo más pronto posible tras su captura o cuidar la forma de conservación y cocción, son algunos de los consejos básicos contra la anisaquiasis. La cocción debe hacerse a 60 grados durante 10 minutos, mientras la congelación puede ser acelerada, a -35 grados durante 15 minutos o habitual, a -23 grados durante 7 días.

Salmonelosis: cómo evitar una epidemia

“Las epidemias se desencadenan por alimentos contaminados y se perpetúan mediante la transmisión de persona a persona, a través de manos no lavadas o de instrumentos contaminados”, resume Maseres. Es el caso de la salmonelosis, una infección gástrica causada por la ingesta de microorganismos en alimentos infectados, que sí se trasmite de persona a persona con un periodo de contagio variable.

Para evitar síntomas como dolor abdominal, diarrea, náuseas, cefalea o vómito, basta con “educar a los manipuladores de alimentos en la importancia de la higiene y conservación de alimentos”, aconseja el médico:

  1. Refrigerar los alimentos preparados en recipientes pequeños.
  2. Cocer completamente todos los alimentos de origen animal.
  3. Mantener la cocina limpia y protegida de roedores e insectos.
  4. Evitar la recontaminación en la cocina una vez cocinados los alimentos.
  5. Lavarse las manos antes, durante y después de preparar los alimentos.
  6. Evitar comer huevos poco hechos, sucios o con el cascarón resquebrajado.
  7. Apartar del cuidado de pacientes hospitalizados, niños o ancianos a personas que estén padeciendo ya infecciones gástricas; así como de la manipulación de alimentos.