El uso no médico de estas sustancias se ha extendido por los EE. UU., según señala el informe. Estos medicamentos incluyen a la heroína y analgésicos recetados como el fentanilo, la oxicodona y la hidrocodona. Las mujeres en edad fértil embarazadas eran menos propensas al consumo de opiáceos (1%) en comparación con las mujeres no embarazadas (3%), revelan los investigadores. Sin embargo, la SAMSA apunta que dentro de este 1%, un promedio de 21.000 mujeres embarazadas consumían opiáceos sin prescripción médica.

Ante esta situación, Kana Enomoto, secretaría adjunta de la SAMHSA, considera “esencial que las mujeres embarazadas de todas las edades tengan acceso a servicios de prevención, tratamiento y recuperación”.

La investigación ha detectado que la edad es un factor importante en el consumo de opiáceos durante el embarazo. Según los resultados, las mujeres jóvenes son más propensas al consumo de opiáceos por motivos no médicos durante el embarazo. Concretamente, las mujeres de entre 15 y 17 años eran las más propensas (2,8%), seguidas por las de 18 a 25 años (1.5%).

Por el contrario, entre las mujeres mayores de 25 años, solo un 0,5% había consumido opiáceos por motivos no médicos, apunta la investigación. Los autores del estudio recuerdan que, de las 21.000 mujeres embarazadas admitidas para el tratamiento por abuso de sustancias en 2012, un 23% reconocían haber consumido heroína, mientras que un 28% aseguraban haber consumido otros opiáceos.