Según informa la agencia EFE, la ingesta de alcohol se asocia al consumo excesivo de comida; una relación que provocaba dudas, dado que el alcohol tiene muchas calorías y la ingesta de calorías normalmente suprime las señales de apetito del cerebro.

Para el estudio, los científicos suministraron a los ratones 180 mililitros de alcohol durante 3 días, lo que condujo a un “significativo” incremento de la ingesta de comida en comparación con los roedores del grupo de control.

Los expertos, dirigidos por Denis Burdakov, demostraron que los componentes fundamentales de los circuitos de la alimentación en el cerebro, ubicados en el hipotálamo, también se activan con la ingesta de alcohol. En concreto, descubrieron que las neuronas Agrp, que estimulan el hambre, también se activaban al consumir alcohol.

Igualmente, comprobaron que, si se eliminaba la actividad de esas neuronas, también eliminaba la sobreingesta de alimentos provocada por esa sustancia. En el estudio participan investigadores de The Francis Crick Institute, University College London y King's College London.