Según informa la agencia EFE, el consumo de alcohol está muy extendido en España, donde “erróneamente” está bien visto socialmente, en opinión del director de la clínica balear, José María Vázquez Roel.

“Al menos el 10% de la población padece alcoholismo y solo una minoría acude a un centro realmente especializado en adicciones”, señala el especialista, para el que el alcoholismo, como cualquier adicción, además de anular a la persona y apartarla de la sociedad, es un peligro para su propia salud.

En ese sentido, desde la clínica recuerdan que expertos en Nefrología advierten de que el consumo de alcohol durante años puede generar dolor en los riñones justo que varía de una persona a otra y que aparece cuando se ejerce presión sobre estos órganos.

Este síntoma “significa que el cuerpo está pidiendo que se frene el consumo de alcohol”, afirma la nota, en la que se recuerda que un 1% del alcohol se elimina a través de los riñones, cuyo mecanismo de filtrado puede verse alterado por dicha sustancia.

En concreto, el alcohol puede afectar gravemente a la hormona antidiurética, producida por la glándula pituitaria. Esta afectación puede traducirse en dolor, del mismo modo que puede provocar dolor el aumento de la producción de orina tras la ingesta de alcohol.

“En contra de lo que se cree, una adicción debe tratarse como una enfermedad y nunca ser considerada como un vicio”, apunta Vázquez Roel, según el cual es importante detectarla a tiempo y, en el caso de los familiares, hacer entender al enfermo que debe ponerse en manos expertas.

“El factor crucial es trazar la personalidad del adicto. Eso implica hacerse una serie de preguntas, y especialmente una: ¿por qué esa persona ha llegado a asumir una adicción que condiciona toda su vida y le impide disfrutar de la misma, en libertad y con plena autonomía? Si logramos responder a esta cuestión, o despejar ese enigma, habremos recorrido una parte importante del proceso terapéutico», subraya.